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Agradecimiento especial al profesor Marté Sánchez Villagómez.Antropólogo, Docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima-Perú.

EL ATAQUE DEL CENTRO EXPERIMENTAL DE        ALLPACHAKA.( AYACUCHO)

                           de Marté Sánchez Vilagómez

 

 

         La primera incursión

 

 

Allpachaka, es el centro experimental de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), fue creado en el año 1965 en el fundo comprado a la Familia Capelletti con una extensión territorial de 1,588 hectáreas, este fundo se encuentra ubicado al sur de la capital ayacuchana, a 72 kilómetros de distancia. Allpachaka fue un centro dedicado a la investigación y al trabajo de extensión agraria. Este centro experimental fue creado durante la gestión administrativa de Efraín Morote Best, en su calidad de rector de la UNSCH; también es bueno agregar que Allpachaka fue duramente criticado por la facción que lideraba Abimael Guzmán Reynoso. En el año de 1968 este último asume la administración de la universidad; durante la década del 70’ el grupo dirigido por Guzmán criticó fuertemente al centro experimental, acusándolo de que “...no estaba funcionando como centro educativo porque los estudiantes visitaban muy brevemente el centro y no se involucraban en actividades concretas; no estaban haciendo esfuerzos serios por difundir el conocimiento y la investigación en las comunidades circundantes” (Smith, 1992, Pág. 77), por su parte Díaz Martínez, a través de su libro Ayacucho: hambre y esperanza, había acusado a Allpachaka de dirigirse al capitalismo por el camino Prusiano; es decir, acusó a Allpachaka de estar convirtiéndose en un sistema tipo Junker y que ello estaba convirtiendo al centro experimental en un enclave imperialista

 

 

Estas críticas que hizo la facción de Abimael Guzmán tomaban como punto de partida para sus afirmaciones el hecho de que Allpachaka contase con financiamiento y asistencia técnica de la Swiss Technical Cooperatión (cooperación técnica suiza), del World University Service (Servicio mundial universitario), del Gobierno Holandes, de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Inter-American Institute of Andean Crops (instituto interamericano de cultivos andinos).

Para Víctor Vich (2002) Allpachaka fue vista desde la ideología senderista como el símbolo de una ‘modernidad dependiente’ y como el ejemplo más claro de una ‘modernización que no beneficiaba al desarrollo regional’. Personalmente creo que Allpachaka generó la misma expectativa que el proyecto Vicos (departamento de Ancash) financiado por la Universidad de Cornell; Lo que quiero decir es que, Allpachaka aceleró, en la región, el ritmo al proceso de diferenciación campesina que se venía produciendo en el campo peruano en general como producto de las movilizaciones campesinas de las décadas del 60’ y 70’ y de la reforma agraria emprendida por el gobierno militar del General Velasco Alvarado, creo que no son las únicas causas del proceso de diferenciación campesina pero si las más importantes del mismo.

 

 

Recordemos lo que dice un autor refiriéndose al centro experimental “Para 1970, un mercado dominical estaba funcionando en Allpachaka. Los trabajadores se convirtieron en comerciantes, comprando los productos locales y vendiendo bienes de consumo urbanos a los campesinos, sirviendo como intermediarios entre el campo y el mercado de Huamanga. Hacia fines de los años 70, los trabajadores de Allpachaka tenían ingresos en promedio seis o siete veces mayor a los de los campesinos de la comunidades circundantes” (Smith, 1992, Pág. 80).

 

 

Con todos estos “precedentes” se puede entender - pero no justificar y menos compartir – por qué Sendero Luminoso no vio con buenos ojos al centro experimental de Allpachaka, por ello es que el 3 de agosto de 1982 incursionaron en el referido centro experimental; era la primera vez que Sendero atacaba a un centro universitario dedicado a la investigación agraria. Por su lado DESCO consignó el caso de la siguiente manera “Más de un centenar de individuos armados asaltan la hacienda Allpachaka...a partir de las 5 de la mañana, durante 4 horas, los atacantes ocupan este gran centro experimental, después de reducir a obreros y empleados, dejan cuantiosas perdidas: incendian establos, matan 4 toros reproductores y 25 vacas lecheras, y destruyen depósitos” (Desco, 1990, Pág. 85-86).

 

 

Respecto a este primer ataque se ha dicho mucho, autores como Degregori y López Ricci (1990), Smith (1992) y recientemente Vich (2002); este último sobre la base testimonial del trabajo de Degregori y López Ricci. Todos ellos resaltan el hecho de que las mujeres campesinas de Allpachaka detuvieron la matanza de animales con su llanto, incluso pidiendo su propia muerte. Esto habría sido, en términos de Vich, ‘una especie de discontinuidad entre lo simbólico y lo real’ que terminó ‘reconectando’ a los militantes senderistas con su origen campesino, el llanto de las mujeres campesinas habría sido el causante de este “recapacitar” senderistas.

 

 

Lo que parece olvidar Vich es que la mayoría de la población que acompañó a Sendero Luminoso a Allpachaka no lo hizo por propia voluntad; es decir, la mayor parte de ellos eran sólo campesinos y no militantes sederistas y/o ‘camaradas’; por ende olvida que los comuneros llevados aquella vez hacia Allpachaka eran ‘campesinos rebeldes’ como él supone sino más bien eran campesinos obligados que fueron llevados contra su voluntad en la referida intervención senderista; es decir, no eran militantes altamente ideologizados sino por el contrario eran campesinos completamente aterrorizados, eran la ‘masa cautiva’ conducida por la línea justa y correcta del partido.

 

 

Prueba de ello es lo que nos dice Smith, para quien el ganado aniquilado durante la intervención senderista en Allpachaka no excedía de 22 animales, para Desco fueron 29 los animales aniquilados en total; mientras que para Vich, Degregori y Lopez Ricci - utilizando el testimonio de Nicario - habrían sido alrededor de 80 los animales aniquilados, es decir, la cuarta parte del total del ganado existente en el Centro experimental ‘Ya habíamos matado como la cuarta parte, como ochenta ganados’ las diferencias cuantitativas son claras; sin embargo, ello no le quita violencia extrema al acto y menos tiene la intención de minimizarla, sólo pretende ubicarla en su real dimensión cuantitativa.

Un dato adicional, que es bueno traer a colocación, es que el ganado que no se aniquiló fue repartido entre los campesinos que habían “participado” de la intervención en Allpachaka; es decir, “los guerrilleros distribuyeron el ganado restante entre los campesinos, quienes lo aceptaron con la intención de devolvérselo a la universidad; sin embargo, más tarde cuando llegó la policía y comenzó a registrar las comunidades vecinas, arrestaron a aquellos campesinos que tenían [el] ganado y los llevaron a Lima. La universidad tuvo que interceder para sacarlos de la cárcel” (Smith, 1992, Pág. 84). Como podemos ver, esta cita evidencia que mayoritariamente el campesinado participante en el ataque a Allpachaka fue obligado a intervenir en el mismo, aquellos campesinos habían sido traídos de comunidades vecinas al centro experimental y que ellos no tenían la mínima intención de quedarse con el ganado “obsequiado” por los mandos senderistas de esta acción y por último, las autoridades de la UNSCH eran conscientes de aquella situación, por ello intervinieron en la gestión para liberar a los campesinos trasladados y encarcelados en la ciudad de Lima como sospechosos del atentado a las instalaciones de Allpachaka.

 

 

Lo cierto es que los daños provocados en Allpachaka se calcularon en un aproximado de $2.2 millones de Dollares “Los guerrilleros dinamitaron y quemaron las instalaciones, destruyendo documentos y archivos de investigación. Quemaron dos tractores y destruyeron bancos de semillas, acabando con 2,000 muestras acumuladas durante 16 años de investigación” (Smith, 1992, Pág. 84). Dentro de toda la destrucción generada por Sendero en Allpachaka lo interesante es que el centro educativo bilingüe no fue destruido, quedó como mudo testigo de la barbarie senderista.

 

 

Sendero Luminoso, posteriormente, realizó una explicación a la comunidad universitaria huamanguina del por qué tomaron la decisión de atacar Allpachaka y a la vez aprovechó para darles un plazo de tres meses a las autoridades pertinentes de la universidad para que Allpachaka pueda ‘cambiar sus hábitos’ y que ello se plasme en resultados positivos que favorezcan a los sectores campesinos de la zona. El plazo se cumplió para realizar los cambios exigidos por los senderista, estos no se realizaron o no colmaron las exigencias de Sendero Luminoso; es por esta razón que el 16 de noviembre de 1982 volvieron a atacar Allpachaka; esta vez trajeron con ellos una cantidad superior de campesinos obligados, la ‘masa cautiva’ no tenía voluntad, seguía las imposiciones - ordenes - del partido; los campesinos presentes esta vez en Allpachaka bordeaban las 1,500 personas entre hombres, mujeres y niños.

 

 

La segunda incursión. Esta segunda incursión senderista no ha sido tocada muchas veces por los investigadores sociales o en el mejor de los casos lo han hecho de forma muy superficial; por mi parte tocaré el tema desde la experiencia vivida por los campesinos de Chuschi y Quispillaccta que participaron en este segundo ataque - esa es la verdadera Razón de incluir el caso Allpachaka en mi investigación; es decir porque las comunidades que estudio en este trabajo tuvieron alguna participación en el caso Allpachaka.

 

 

La noticia sobre el segundo ataque de Allpachaka se encuentra recopilado por Desco de la siguiente manera “Entre 80 y 100 encapuchados, armados con metralletas, revólveres y dinamita, asaltan nuevamente al fundo de Allpachaka, Cangallo. Dinamitan e incendian la hacienda que pertenece a la universidad de Huamanga. Asesinan a dos campesinos por traidores y soplones.” (Desco, 1989, Pág. 88).

 

 

Por su parte Smith registra esta segunda incursión senderista a Allpachaka de la siguiente manera “El 16 de noviembre, una columna senderista volvió y destruyó lo que quedaba de las instalaciones, incluyendo la escuela bilingüe que no habían destruido durante el primer ataque” (Smith, 1992, Pág. 86). Por nuestra lado hemos consignado información referente al caso Allpachaka, pero desde la perspectiva del rescate de la memoria del campesinado de Chuschi y Quispillaccta. Es así que tenemos el testimonio de Olga, quien nos cuenta como en su pueblo - Chuschi – Sendero Luminoso reunió a la población días antes del ataque a Allpachaka con el fin de llevarlos a este Centro experimental.

 

 

“Hubo una reunión, de allí dijeron que estaban yendo a un trabajo, a toda la gente reunieron, a los jóvenes escogieron y se los llevaron, en la tardecita se los llevaron, sus mamas no querían soltarlos abrazados de sus hijos, pobrecitas las señoras lloraban por sus hijos. Al tercer día nos hemos enterado que habían asaltado el fundo de Allpachaka, para eso habían llevado.”

 

 

Como vemos la población del distrito de Chuschi fue llevada por los senderistas a la incursión de Allpachaka, Smith consigna esta información, pero únicamente se refiere a la presencia de los comuneros de Quispillaccta, cosa que es parcialmente cierto ya que otras comunidades del distrito de Chuschi también fueron conducidas a la zona de Allpachaka. Él nos dice que “Esta segunda vez, las comunidades vecinas tuvieron mucha cautela en involucrarse y Sendero les tuvo desconfianza a las comunidades. La orden era de destrucción y matanza total. Para reforzar su presencia, Sendero Luminoso trajo a campesinos de comunidades tan lejanas como Sarhua y Quispilllaccta, lo cual implica caminar durante dos o tres días” (Smith, 1992, Pág.86-87).

 

 

Lo que debemos resaltar de este segundo ataque a Allpachaka es su masividad, aproximadamente fueron concentrados en Allpachaka alrededor de mil quinientas personas; sobre este caso nos refiere Basilio que:

“Esa vez hubieron como mil o mil quinientas personas que incursionaron, la gran mayoría comuneros de Quispillaccta, Chuschi, Uchuyri, Cancha cancha, Chaccolla, Pomabamba y otras comunidades del frente [hace referencia a la otra margen del río Pampas]; la gente entró y saquearon todo, platos, ollas, herramientas de labranza y al ganado con sus crías, todo; pero como las crías no aguantaban caminar tanto las dejamos en algunos sitios que tapábamos con piedras, en casas abandonadas se dejaban los becerritos” .

 

 

Por su parte Aurelio cuando se le preguntó por el caso de Allpachaka, él nos comentó que: “Los senderos habían llevado jóvenes de Chuschi, de Quispillaccta, de Cancha cancha, de Chaccolla, Pomabamba; de todos habían llevado gente...yo supe que obligaron a muchos jóvenes a ir y se trajeron vacunos y otras tantas cosas más”.

 

 

En este segundo ataque a Allpachaka Sendero tomó las precauciones que en la primera incursión al centro experimental no había considerado; es decir, los senderistas comunicaron a los campesinos participantes que se llevaran el ganado para sus respectivas comunidades, que maten y coman el ganado para luego enterrar los pellejos de los animales, así borrar toda evidencia que pueda comprometerlos. Basilio recuerda ese hecho con las siguientes palabras.

 

 

“El ganado tenía que morir y enterrar el pellejo porque si no podrían ser descubiertos por futuras rondas militares o policiales”.

 

 

Olga nos cuenta como fue este reparto de ganado entre los campesinos que fueron llevados a Allpachaka, ella nos narra el caso de los campesinos de la comunidad de Uchuyri que durante la década del 80 fue anexo de la comunidad de Chuschi. Podemos decir que lo sucedido en Uchuyri es el ejemplo de lo vivido en las comunidades que participaron del saqueo en el segundo ataque al centro experimental. br>

 

“La gente de Uchuyri me comentó, así de risa en risa, que ellos también fueron a Allpachaka ¡nos hemos traído cinco, seis, diez toros grandes Browm Swis y nos hemos matado! , ¡si, yo me he llevado una pierna, si yo me he quedado con la cabeza nomás porque me ganaron! – así me comentaban los de Uchuyri; entonces yo les pregunté ¿y todo han matado?, ¡claro hemos matado, si nos encontraban nosotros íbamos a la cárcel, a la fuerza en una noche matamos diez toros, nos hemos repartido a una pierna, un brazo; así nos llevábamos, también matamos carneros merino y al día siguiente ya estábamos comiendo! - así recordaban los comuneros de Uchuyri”.

 

 

En este segundo ataque también saquearon el vino que se maceraba en Allpachaka, sobre este caso la siguiente nota explica mejor lo sucedido, “También distribuyeron vino tinto traído de la costa (o más probablemente sacado de los almacenes de Allpachaka, ya que los viñedos de la estación experimental de Huayllapampa añejaba su vino en Allpachaka)” (Isbell, 1988 citado en: Smith 1992, pág. 86). Sobre este mismo hecho pero amanera de anécdota nos contó un campesino de Quispillaccta el acontecimiento, Aurelio recuerda que:

“Una vez, cerca de navidad, no me recuerdo bien la fecha; los cumpas habían traído una camionada de vinos, de donde abran traído, graciosos trajeron vino acá a Chuschi, a los dos pueblos repartieron [Chuschi y Quispillaccta], todo el mundo gozaron de la bebida, borracho todo el mundo festejando la fiesta de navidad por adelantado, así pues nos hicieron nuestro regalo los cumpas”

 

 

Pero volvamos al tema de la incursión de Allpachaka; dentro de todo este espectáculo de destrucción Basilio nos contó algo sorprendente (recordemos que él era uno de los niños de Quispillaccta que Sendero Luminoso venía formando en el denominado grupo “los tigres” (Para mayor detalle ver el capítulo II); Basilio y otros dos niños de Quispillaccta fueron “premiados” por su destacado aprendizaje en la escuela de formación de futuros cuadros y por ello los militantes senderistas los llevaron a presenciar una incursión real, con el fin de que los futuros camaradas se vayan curtiendo en la dura lucha de la revolución ya que en algún momento futuro ellos formarían parte activa del proceso revolucionario. Con lo dicho líneas arriba pasemos entonces a ver lo que nos narró Basilio con respecto al caso Allpachaka; específicamente él nos habló de la retirada del grupo que incursionó en el centro experimental y que fue dirigido por los mandos senderistas; sobre todo Basilio recuerda a un mando senderista en especial que era denominado como el camarada Rodolfo .

 

 

“Recuerdo que esa vez nos estábamos volviendo de presenciar el ataque de Allpachaka, cuando de pronto escuchamos una ráfaga de metralleta, eran cinco o seis personas que nos venían siguiendo, venían con ropa de civil y con ponchos; en ese momento los camaradas nos dijeron ‘chibolos escóndanse y traten de llegar al pueblo más cercano’, nosotros asustados nos escondimos y vimos que venían corriendo esos señores que nos perseguían; es ahí cuando tuvimos la oportunidad de ver al ‘camarada Rodolfo’ agazaparse y con su arma telescópica disparar a uno de los que nos seguían ¡Pum, lo hizo saltar en el aire, de un balazo lo mató!, pero seguían persiguiéndonos los otros y de nuevo agazapado el ‘camarada Rodolfo’ le disparó a un segundo perseguidor ¡Pum!, lo volteó de un balazo’, bien certero era ese Rodolfo; es en ese momento que los otros perseguidores emprenden la retirada, en ese instante el camarada Rodolfo volvió con otros dos camaradas a recoger los armamentos de los muertos”

 

 

Lo evidente es que el centro experimental se convirtió, dentro de la lógica senderista, en un centro de influencia externa, ya que Allpachaka había alterado el orden comunal en la zona, como apunta Smith “...el hecho que la producción de quesos y vino terminaba en las mesas de la clase media” o peor aún en palabras de nuestro entrevistado Ernesto “el pueblo no probaba los quesos que producía Allpachaka, Todos iban para Holanda”. Estas apreciaciones hacían ver al centro experimental como un centro capitalista enclavado en lo más profundo del ande, que obligaba a los campesinos a la producción para el mercado; es decir, la política productiva que se implantaba en Allpachaka era de corte netamente capitalista, lo que era contraproducente con la política senderista que propugnaba desabastecer a las ciudades a través de promover la producción para el autoconsumo del campesinado, es este el momento en que Sendero toma las riendas de las actividades agrícolas y su producción destinada para el autoconsumo; sobre este tema Isbell tiene una critica interesante cuando apunta que el campesinado de Chuschi se vio obligado a una producción colectiva la cual no fue muy bien aceptada por los campesinos, con esto ella demuestra que Sendero confundió el sistema agrícola andino o mejor dicho lo idealizó “...[los] organizadores de la insurgencia habían acertado en identificar los conflictos apropiados y los enemigos estereotipo que debían escoger como blanco para conseguir el apoyo campesino. Pero fracasaron al tratar de imponer una visión idealizada del sistema comunitario que no tenía ninguna base en la realidad local. Estaban tan mal informados como los planificadores de la reforma agraria de Velasco” (Isbell, 1988 citado en: Smith 1992, pág 86).

 

 

Extracto de una parte de la tesis de Maestría que vengo preparando en Antropología andina

 

 

 

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