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Agradecimiento especial al Dr. Waldemar Espinoza,catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional Federico Villarreal por proporcionarnos este artículo.

Artículo I

PERFIL DEL HISTORIADOR PERUANO

QUÉ TIPO DE HISTORIADOR DEBEMOS FORMAR EN LAS UNIVERSIDADES DEL PERÚ

De Waldemar Espinoza


            Toda escuela Académico-Profesional de Historia -de las que funcionan algunas en determinadas Universidades peruanas- tiene como meta la formación de historiadores autónomos con capacidad de desarrollar criterios propios que les permitan afrontar los problemas de la vida académica y profesional. En tal sentido deberán ser historiadores preparados para asumir una perspectiva pluralista, dirigida a desarrollar la tolerancia necesaria para escuchar argumentos y poder presentar los propios.
         De ahí la necesidad de que el futuro historiador deba recibir una instrucción que le permita adoptar una aptitud humanística con relación a las ciencias sociales. Es decir, ser receptor y cultivador de una enseñanza la más amplia posible de las ciencias para que prosiga por sí mismo el aprendizaje y la investigación. Solo así llegar´ a transmitir conocimientos y a desarrollar la capacidad de utilizar las informaciones, jerarquizándolas y ordenándolas. El conocimiento es la reflexión sobre la información.
         Debe tener una formación profesional que lo habilite y ponga en condiciones óptimas para el trabajo de la investigación pura y aplicada. Por lo tanto, durante su preparación en las aulas se le impartirá conocimientos sobre el manejo de las herramientas teóricas y metodológicas que le permitan llevar adelante trabajos académicos serios y de rango superior. O dicho de mejor manera, a ser un historiador que sepa investigar con la sapiencia necesaria para establecer la validez de las fuentes, a las que deberá conocer sin restricciones, único modo de abordar problemas con métodos adecuados para resolverlos
         Es indudable que se necesitan historiadores con capacidad para manejar los instrumentos de esta disciplina con una visión del conjunto de la vida social. Historiadores que potencien su razón emancipadora y no calculante; es decir, capaces de pensar la vida social por sí mismos, de manera independiente, que es lo mismo que decir: un científico que investigue y analicé prescindiendo del asesoramiento de otros y rompiendo las ataduras que pretende imponer la historia oficial.
         Consecuentemente, se requiere historiadores con suficiente preparación para comprender racionalmente a la sociedad, por ejemplo las relaciones del hombre con la naturaleza, también la violencia y la corrupción. En fin, a la cultura total a la que pertenece y en la que vive. Historiadores capaces de propugnar una cultura racional y oportuna basada en la discusión intelectual sin excesivas esquematizaciones que puedan perjudicar el análisis. Es que la perspectiva histórica alcanza importancia cuando se la esclarece con criterio analítico, y no como recuento sin discernimiento, significado ni sentido. Para ello se requiere una formación con entrenamiento profesional. De ahí que al egresar y obtener sus títulos universitarios, deberán ser dueños de un bagaje intelectual para manejar apropiadamente las fuentes, teorías, leyes, métodos y técnicas de las ciencias sociales para resolver los problemas que plantea la indagación histórica.
         Lo que significa que responsablemente conducir´ sus años lectivos a lograr una aptitud completa para llevar a cabo investigaciones hasta consolidarlas en el m´s alto peldaño, para con habilidades utilizar creativamente los procedimientos de la investigaci´n científica. Por igual en el manejo competente de la aplicación de las ya citadas teorías, leyes y métodos de las ciencias sociales para ajustarlos en todos los ámbitos de la historia, sea regional, nacional, continental e internacional.Para ello debe dominar la metodología de su especialidad, conocer la aplicación adecuada de las técnicas, procedimientos y otros recursos auxiliares para perfeccionar el proceso investigatorio. O sea un historiador que esté en aptitud para organizar equipos interdisciplinarios de investigación histórica, dirigir proyectos de investigación solicitados por instituciones y empresas públicas y privadas, realizar consultoría y asesoramiento en el área de las ciencias histórico-sociales. Pero lo que ejecute respecto a proyectos, éstos deben ser originales, proponiendo alternativas para mejorar el trabajo investigatorio. O mejor dicho, innovar metodologías y técnicas para enaltecer la calidad de la investigación, con la idea de formar escuela, adiestrando futuros historiadores. Asimismo, un historiador que sepa emplear correctamente el lenguaje, única manera para relacionarse con los dem´s y explicar lo que analiza y razona.
         Una vez egresado debe mostrar que sus conocimientos adquiridos serán cada vez ampliados y actualizados en los espacios de su tem´tica investigatoria. Sus publicaciones, conferencias y lecciones deben ser focos de nuevas ideas y de orientaciones científicas, humanísticas, y tecnológicas en el campo de la historia, y de modo similar guías de investigación en busca de la alta calidad, como una manera de institucionalizar la excelencia académica.
         En consecuencia, el historiador debe esmerarse para reunir requisitos que le permitan adoptar una aptitud humanística con relación a las ciencias sociales, sin oposición a las otras ciencias porque todas son productos de la inteligencia humana. Urgimos, pues, historiadores que comprendan la humanística de las ciencias, o mejor dicho, con capacidad de continuar por sí mismos su perfeccionamiento que los ponga en condiciones para transmitir sus descubrimientos de manera jerarquizada, ordenada, precisa y transparente con reflexiones sobre lo que informan y transfieren. Lo que quiere decir dominio en el trabajo concerniente a temas de investigación histórica, pensando racionalmente en la complejidad de la vida social. Eso justamente exige un conocimiento fundamentado de la vida social, que es el núcleo de la vida profesional.
         En otras palabras, un historiador que sepa reflexionar sobre la memoria histórica y la identidad, reivindicando la memoria retentiva. O en otros términos, estudiar y analizar la memoria histórica como instrumento para la construcción de las identidades sociales, con el objetivo de estimular el orgullo patrio y nacional sin excluir a otras sociedades del planeta. Aquí es donde el historiador peruano debe responder a esas preguntas aún pendientes: ¿De dónde procedemos? ¿Quiénes somos? ¿Hacía dónde vamos? y otras similares. Hay que responderlas desde la historia peruana pero enmarcada dentro del contexto de la historia americana y universal. Por lo tanto, el historiador tendr´ desarrollada su cerebración para tener una perspectiva histórica vasta y completa de la comprensión del acontecer social. br>         Para ello -precisamente- el historiador estar&a en constante diálogo con las fuentes que los archivos, bibliotecas, museos y los repositorios y sistemas le deparan. La exigencia de las investigaciones de alta envergadura demanda que el historiador enfatice la metodología comparativa, por cuanto la historia del Perú esta inmersa en la de Hispanoamérica y del Mundo. La historia es, no cabe duda, una disciplina multidisciplinaria. Es el único modo de entender los avances de ¡a ciencia histórica. Todo lo cual anuncia que el historiador, además de experto en su metodología, debe ser creativo para elaborar proyectos de investigación científicamente planificados, incluso con tendencia a la solución de la problemática nacional. Lo que vale decir investigaciones que conduzcan a la elaboración de teorías y técnicas que generen conocimientos. De allí la perentoriedad para que el historiador posea una formación humanística que lo ponga en situación de comprender y explicar los hechos sociales. Asimismo conocer las categorías del pensamiento humano con la finalidad de analizar y criticar los hechos con miras al mejoramiento de la sociedad. Justamente la capacidad de estar actualizado y de profundizar los conocimientos de la disciplina histórica lo transforma en innovador de técnicas y metodologías, en un científico creativo con habilidad critica y analítica, con aptitudes para entender los problemas sociales del periodo o temática que investiga , planteando soluciones que contribuyan al avance metodológico y teórico de su especialidad.
            Actualmente constituye una verdadera eclosión la historia de las mentalidades y la de género, tanto en sus versiones más sofisticadas como en las más frívolas. Esta nueva historia abarca una multitud de formas. Y como las nuevas tendencias y preferencias imponen nuevas exigencias de entrenamiento de los historiadores, desde la comprensibilidad de la hermenéutica hasta la familiaridad con la antropología, filosofía, semiótica y crítica literaria es comprensible que hoy se conciba a la historia como una disciplina que exige tanto explicación como interpretación.
         En suma, el historiador es un científico que piensa, que analiza críticamente, que reflexiona sobre la memoria histórica y la identidad, que escribe con fundamento y narra haciendo uso de un lenguaje correcto. Esto es lo que le permite meditar con lógica, profundidad y objetividad para comprender la situación del país y del mundo. La meta de las Escuelas Académico-Profesionales de Historia debe ser la formación de académicos, investigadores y profesionales de la historia que puedan efectuar contribuciones específicas a nivel local, regional, nacional, continental y mundial. El historiador, incluso, puede contribuir con propuestas especificas a la construcción del futuro nacional peruano del siglo XXI. Como se ve, no por ser un científico dedicado al estudio de las sociedades del pasado permanecerá alejado de los grandes problemas contemporáneos. Debe asumir compromisos sociales para la defensa de la dignidad y derechos humanos en el proceso de las transformaciones sociales. Éticamente debe asumir un comportamiento moral, cuya aplicación refleje los más elevados valores del ser humano. En fin, el genuino historiador es un autentico maestro, cuyo aprendizaje y difusión de sus conocimientos lo convierte en un estudiante permanente y en hacer que otros participen de sus descubrimientos, un investigador y un maestro que aprende y enseña sin cesar, una persona que sabe vivir con otros poniendo en práctica la tolerancia.



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Articulo 2

Agradecimiento especial al lic. Augusto Lostaunau Moscol Historiador. Docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima-Perú.

EL RACISMO EN EL PERU...OTRA VEZ

de Lic. Augusto Lostaunau Moscol


         Los últimos acontecimientos violentos ocurridos en la ciudad de Ilave, capital de El Collao –Puno- han reavivado nuevamente las interpretaciones racistas sobre los hechos sociales-populares en nuestro país. Para muchos analistas , el asesinato del alcalde de Ilave es producto de una horda de indios borrachos, para otros tiene una relación con intereses de contrabandistas y narcotraficantes –lo mismo dicen de la huelga de campesinos cocaleros en Tingo María-, mientras que para otros es una lucha de los campesinos que fue infiltrada por agentes políticos extremistas y antisistema neoliberal. En cualquier caso, los campesinos son reducidos a simples seguidores o individuos manipulados por sustancias o agentes extraños a su realidad. Nuevamente el campesino indígena peruano es visto como un menor de edad político que no puede ni debe actuar libremente y por lo tanto debe ser protegido o reprimido.


EL RACISMO COLONIAL


         Alberto Flores Galindo escribió “En el Perú nadie se definiría como racista. Sin embargo, las categorías raciales no sólo tiñen sino que a veces condicionan nuestra percepción social”(1988:259). Es decir, el racismo colonial es una realidad cotidiana que marcha mas allá de los discursos racistas y se internaliza en nuestra forma de ver y comprender una sociedad y los grupos que la integran, vale decir que las clases sociales no solamente son percibidas por su rol que cumplen en la producción sino que a ello, se agregan en forma conciente y/o inconciente la idea de raza en su mas simple significado: color de la piel y cultura tradicional. Estas condiciones generan intolerancia hacia la religión, pensamiento político, utilización del idioma y la vestimenta (Ramírez 2001 ; Lostaunau Moscol 1993). En el caso peruano se presenta como un enfrentamiento entre lo supuestamente “moderno” y lo tradicional; entre la xenofilia y la endofobia y por último, entre la dictadura neoliberal y la democracia popular.
        La invasión y dominación española generó en el Perú el racismo colonial. Dividir la sociedad entre una República de Españoles y una República de Indios, significó partir a la sociedad por el origen de los hombres. Esta visión también se ejerció sobre los negros quienes llegaron como grupo social adscrito a los españoles y por lo tanto, en la sociedad colonial pasaron a formar parte del sector dominante pero, como un apéndice, es decir, sin poder, aunque contrarios a las masas indígenas. Son muchos los jóvenes investigadores que han empezado a indagar sobre la situación del negro en la colonia, destacando Jacqueline Guevara Blanco (2002) y Betzabeth Ortega Luján (2003). En ambos casos, la situación social del esclavo es analizada dentro de la sociedad total y en un proceso histórico en movimiento.


LOS DISCURSOS RACISTAS EN EL PERU


         El siglo XX no sólo significó en el Perú nuestra incorporación al capitalismo imperialista en calidad de país dominado y de una economía neocolonia, sino también, dio inicio a una serie de discursos racistas por parte de muchos de intelectuales de origen aristocrático. José de la Riva Agüero y Osma, Víctor Andrés Belaunde, Alejandro Deustua, Francisco García Calderón y Honorio Delgado, entre otros. Para Riva Agüero en el indio vivía secretamente una posición hostil y vengativa; para Deustua los indios eran pobres infelices y analfabetos, mientras que Delgado se convirtió en un defensor del nazismo (Yarasca 2003).

¿FUE MARIATEGUI RACISTA?

        El posmodernismo en el Perú y sus principales difusores han planteado que en la obra de José Carlos Mariátegui existe un claro síntoma de racismo. El posmodernismo tomó de la filosofía posestructuralista su carácter fragmentario, heterogéneo y plural de la realidad, negando la objetividad del conocimiento (Rivera 2003). De esta forma una práctica cotidiana y común de los posmodernistas es fragmentar y descontextualizar. Y eso es lo que han realizado con Mariátegui.

       En sus 7 Ensayos, Mariätegui dedicó varias páginas para analizar el proceso de la literatura. Reconoce que la literatura es una creación cultural que responde a los intereses de la clase que la produce y la sostiene, por ello frente a la literatura colonialista e hispanizante se produce la emergencia de la literatura indigenista. La primera venera lo hispánico y el pasado español mientras la segunda, consagra y venera lo andino. No hay espacio para una literatura de otro sector social, por ello, son escritores de la vieja aristocracia quienes toman la figura del negro y lo ubican como un adscrito del blanco, no como un personaje con vida propia –más tarde José Diez-Canseco trató de hacer vivir al negro en Estampas Mulatas en 1938-. Cuando Marátegui indica que “La sociedad colonial, que hizo del negro un doméstico –muy pocas veces un artesano, un obrero- absorbió y asimiló a la raza negra, hasta intoxicarse con su sangre tropical”(1977:334) Aquí simplemente se está describiendo objetivamente un fenómeno social que vivió durante la colonia y que en la actualidad podemos observar sus resultados. Por ejemplo, cuando hablamos de música criolla ubicamos en un mismo estilo musical al vals criollo de origen urbano y al folklor afroperuano de origen rural. Para acabar con esa total marginalidad que vive el negro por parte de una sociedad racista, Mariátegui propone el socialismo. Es quizás esta propuesta lo que espanta a los posmodernos –que en su mayoría viven de ONGs y becas financiadas por organismos ligados al pensamiento neoliberal mundial- y por ello de forma irracional lo acusan de racista.

¿SON LOS NOMBRES UNA DEMOSTRACIÓN DE RACISMO?

        Para algunos periodistas, los nombres que colocan los padres a sus hijos puede ser un acto de “modernidad y posmodernidad”, rechazando que son una demostración de huachafería y por último de adaptación e inserción al sistema. No creemos que un nombre pueda ser un acto de racismo, tampoco compartimos aquella idea que los nombres deben de estar de acuerdo a los apellidos, porque esto último es más racista que aceptar o rechazar a una persona por sus nombres –y sus apellidos-.
        Cuando algunos analistas sostienen que algunos nombres pueden ser una demostración de huachafería, esa interpretación es correcta, porque como sostiene Natalia Majluf, “La huachafería no es cuestión de gustos; es una forma de travestismo que no tiene conciencia de su propia inadecuación. Es una pretensión necesariamente ignorante”(1999:49). Es decir, lo huachafo es necesariamente opuesto a lo conservador y por ende progresista frente al mismo, por ello cuando se produce la gran migración andina hacia Lima en la década del 50 del siglo que pasó, estos migrantes descubrieron una nueva sociedad a la cual no pertenecían pero, pretendían incorporarse, jugando los nombres una función muy importante. Por ello, el nombre no es un objetivo es simplemente un medio que genera inadecuación para los gustos conservadores que como respuesta los rechazan y se burlan de los mismos. Aunque este mismo proceso lo vivieron los italianos llegados a la Argentina que tomaron o hispanizaron sus nombres –Luis por Luigi-, los alemanes en el sur de Chile y los japoneses arribados al Perú.
       Este proceso lo repiten los hijos de los migrados a Lima que ahora han decidido marchar a los Estados Unidos donde “el Pedro” es ahora “el Peter” y “el Juan” es “el John” (Avila Molero 2003). Un nuevo proceso de adaptación e incorporación en una sociedad que no tenía conocimiento de su existencia.

LOS CHOLOS Y EL NEOLIBERALISMO

       Para Sabino Arroyo “El contexto cultural de la raza se antropologizó con la idea de la etnicidad, sin lograr por completo; porque, el racismo sigue justificando las diferencias, dependencias y los estereotipos”(2004:102). Es decir, a pesar que con el neoliberalismo y los supuestos desarrollos intelectuales de los posmodernos, existe un discurso que favorece lo diverso, en la práctica real y cotidiana, el racismo sigue marcando las diferencias y los estereotipos. Existen los cholos achorados y los cholos emergentes (Granados 1999), las formas ocultas para legitimizar en discursos las diferencias de las clases sociales (Callirgos 1997), el despojo y la destrucción de las culturas autóctonas (Montoya 2003), el renacimiento de la utopía andina (Lostaunau Moscol 2002) y la crítica al concepto sociológico de mestizo (Plasencia 1999). Es decir con el neoliberalismo el cholo es más cholo y por ello busca desesperadamente dejar de serlo, asumiendo patrones de vida como el consumismo y el eclecticismo, totalmente contrarios a sus manifestaciones culturales tradicionales.

UN POST SCRITUM

        Cuando acabamos de ordenar ideas y textos para redactar este ensayo, los diarios nos traen noticias de nuevos sucesos racistas no solamente en el Perú sino también, en Bolivia, país que al igual al nuestro cuenta con una mayoría indígena en su composición demográfica.
En nuestro país, un partido de fútbol entre el Cienciano y el Universitario de Deportes, jugado en Urcos –Cuzco-, terminó abruptamente por sucesos violentos entre los jugadores de Universitario y el árbitro. Ya en Lima, el jugador José Carranza, expulsado en el partido, declaró “Las piedras nos caían de todos lados. Nos reventaron todas las lunas del bus. Esos indios nos querían matar. Por un momento parecía que estábamos en Ilave”(Extra. Martes 25 de mayo de 2004. p.14). Aquí el término indios es utilizado con la mayor carga peyorativa posible para hacerlos sinónimos de salvajes y criminales, como en Ilave.
        El otro suceso son las declaraciones de la señorita Gabriela Oviedo, elegida Miss Bolivia para el certamen de Miss Universo que se realiza en Ecuador –otro país andino de mayorías indígenas-. Según ella los bolivianos aimaras de la parte occidental de su país son “indios, gente pobre y de baja estatura”(Correo. Viernes 28 de mayo del 2004. p.19). Nuevamente el indio como sinónimo de miseria y mal nutrición, es decir atraso.
* Historiador. Docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima-Perú.

BIBLIOGRAFÍA

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Articulo 3

Agradecimiento especial al profesor Marté Sánchez Villagómez.Antropólogo, Docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima-Perú.

EL ATAQUE DEL CENTRO EXPERIMENTAL DE ALLPACHAKA.( AYACUCHO)

de Marté Sánchez Vilagómez


         La primera incursión

Allpachaka, es el centro experimental de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), fue creado en el año 1965 en el fundo comprado a la Familia Capelletti con una extensión territorial de 1,588 hectáreas, este fundo se encuentra ubicado al sur de la capital ayacuchana, a 72 kilómetros de distancia. Allpachaka fue un centro dedicado a la investigación y al trabajo de extensión agraria. Este centro experimental fue creado durante la gestión administrativa de Efraín Morote Best, en su calidad de rector de la UNSCH; también es bueno agregar que Allpachaka fue duramente criticado por la facción que lideraba Abimael Guzmán Reynoso. En el año de 1968 este último asume la administración de la universidad; durante la década del 70’ el grupo dirigido por Guzmán criticó fuertemente al centro experimental, acusándolo de que “...no estaba funcionando como centro educativo porque los estudiantes visitaban muy brevemente el centro y no se involucraban en actividades concretas; no estaban haciendo esfuerzos serios por difundir el conocimiento y la investigación en las comunidades circundantes” (Smith, 1992, Pág. 77), por su parte Díaz Martínez, a través de su libro Ayacucho: hambre y esperanza, había acusado a Allpachaka de dirigirse al capitalismo por el camino Prusiano; es decir, acusó a Allpachaka de estar convirtiéndose en un sistema tipo Junker y que ello estaba convirtiendo al centro experimental en un enclave imperialista

Estas críticas que hizo la facción de Abimael Guzmán tomaban como punto de partida para sus afirmaciones el hecho de que Allpachaka contase con financiamiento y asistencia técnica de la Swiss Technical Cooperatión (cooperación técnica suiza), del World University Service (Servicio mundial universitario), del Gobierno Holandes, de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Inter-American Institute of Andean Crops (instituto interamericano de cultivos andinos).
Para Víctor Vich (2002) Allpachaka fue vista desde la ideología senderista como el símbolo de una ‘modernidad dependiente’ y como el ejemplo más claro de una ‘modernización que no beneficiaba al desarrollo regional’. Personalmente creo que Allpachaka generó la misma expectativa que el proyecto Vicos (departamento de Ancash) financiado por la Universidad de Cornell; Lo que quiero decir es que, Allpachaka aceleró, en la región, el ritmo al proceso de diferenciación campesina que se venía produciendo en el campo peruano en general como producto de las movilizaciones campesinas de las décadas del 60’ y 70’ y de la reforma agraria emprendida por el gobierno militar del General Velasco Alvarado, creo que no son las únicas causas del proceso de diferenciación campesina pero si las más importantes del mismo.

Recordemos lo que dice un autor refiriéndose al centro experimental “Para 1970, un mercado dominical estaba funcionando en Allpachaka. Los trabajadores se convirtieron en comerciantes, comprando los productos locales y vendiendo bienes de consumo urbanos a los campesinos, sirviendo como intermediarios entre el campo y el mercado de Huamanga. Hacia fines de los años 70, los trabajadores de Allpachaka tenían ingresos en promedio seis o siete veces mayor a los de los campesinos de la comunidades circundantes” (Smith, 1992, Pág. 80).

Con todos estos “precedentes” se puede entender - pero no justificar y menos compartir – por qué Sendero Luminoso no vio con buenos ojos al centro experimental de Allpachaka, por ello es que el 3 de agosto de 1982 incursionaron en el referido centro experimental; era la primera vez que Sendero atacaba a un centro universitario dedicado a la investigación agraria. Por su lado DESCO consignó el caso de la siguiente manera “Más de un centenar de individuos armados asaltan la hacienda Allpachaka...a partir de las 5 de la mañana, durante 4 horas, los atacantes ocupan este gran centro experimental, después de reducir a obreros y empleados, dejan cuantiosas perdidas: incendian establos, matan 4 toros reproductores y 25 vacas lecheras, y destruyen depósitos” (Desco, 1990, Pág. 85-86).

Respecto a este primer ataque se ha dicho mucho, autores como Degregori y López Ricci (1990), Smith (1992) y recientemente Vich (2002); este último sobre la base testimonial del trabajo de Degregori y López Ricci. Todos ellos resaltan el hecho de que las mujeres campesinas de Allpachaka detuvieron la matanza de animales con su llanto, incluso pidiendo su propia muerte. Esto habría sido, en términos de Vich, ‘una especie de discontinuidad entre lo simbólico y lo real’ que terminó ‘reconectando’ a los militantes senderistas con su origen campesino, el llanto de las mujeres campesinas habría sido el causante de este “recapacitar” senderistas.

Lo que parece olvidar Vich es que la mayoría de la población que acompañó a Sendero Luminoso a Allpachaka no lo hizo por propia voluntad; es decir, la mayor parte de ellos eran sólo campesinos y no militantes sederistas y/o ‘camaradas’; por ende olvida que los comuneros llevados aquella vez hacia Allpachaka eran ‘campesinos rebeldes’ como él supone sino más bien eran campesinos obligados que fueron llevados contra su voluntad en la referida intervención senderista; es decir, no eran militantes altamente ideologizados sino por el contrario eran campesinos completamente aterrorizados, eran la ‘masa cautiva’ conducida por la línea justa y correcta del partido.

Prueba de ello es lo que nos dice Smith, para quien el ganado aniquilado durante la intervención senderista en Allpachaka no excedía de 22 animales, para Desco fueron 29 los animales aniquilados en total; mientras que para Vich, Degregori y Lopez Ricci - utilizando el testimonio de Nicario - habrían sido alrededor de 80 los animales aniquilados, es decir, la cuarta parte del total del ganado existente en el Centro experimental ‘Ya habíamos matado como la cuarta parte, como ochenta ganados’ las diferencias cuantitativas son claras; sin embargo, ello no le quita violencia extrema al acto y menos tiene la intención de minimizarla, sólo pretende ubicarla en su real dimensión cuantitativa.
Un dato adicional, que es bueno traer a colocación, es que el ganado que no se aniquiló fue repartido entre los campesinos que habían “participado” de la intervención en Allpachaka; es decir, “los guerrilleros distribuyeron el ganado restante entre los campesinos, quienes lo aceptaron con la intención de devolvérselo a la universidad; sin embargo, más tarde cuando llegó la policía y comenzó a registrar las comunidades vecinas, arrestaron a aquellos campesinos que tenían [el] ganado y los llevaron a Lima. La universidad tuvo que interceder para sacarlos de la cárcel” (Smith, 1992, Pág. 84). Como podemos ver, esta cita evidencia que mayoritariamente el campesinado participante en el ataque a Allpachaka fue obligado a intervenir en el mismo, aquellos campesinos habían sido traídos de comunidades vecinas al centro experimental y que ellos no tenían la mínima intención de quedarse con el ganado “obsequiado” por los mandos senderistas de esta acción y por último, las autoridades de la UNSCH eran conscientes de aquella situación, por ello intervinieron en la gestión para liberar a los campesinos trasladados y encarcelados en la ciudad de Lima como sospechosos del atentado a las instalaciones de Allpachaka.

Lo cierto es que los daños provocados en Allpachaka se calcularon en un aproximado de $2.2 millones de Dollares “Los guerrilleros dinamitaron y quemaron las instalaciones, destruyendo documentos y archivos de investigación. Quemaron dos tractores y destruyeron bancos de semillas, acabando con 2,000 muestras acumuladas durante 16 años de investigación” (Smith, 1992, Pág. 84). Dentro de toda la destrucción generada por Sendero en Allpachaka lo interesante es que el centro educativo bilingüe no fue destruido, quedó como mudo testigo de la barbarie senderista.

Sendero Luminoso, posteriormente, realizó una explicación a la comunidad universitaria huamanguina del por qué tomaron la decisión de atacar Allpachaka y a la vez aprovechó para darles un plazo de tres meses a las autoridades pertinentes de la universidad para que Allpachaka pueda ‘cambiar sus hábitos’ y que ello se plasme en resultados positivos que favorezcan a los sectores campesinos de la zona. El plazo se cumplió para realizar los cambios exigidos por los senderista, estos no se realizaron o no colmaron las exigencias de Sendero Luminoso; es por esta razón que el 16 de noviembre de 1982 volvieron a atacar Allpachaka; esta vez trajeron con ellos una cantidad superior de campesinos obligados, la ‘masa cautiva’ no tenía voluntad, seguía las imposiciones - ordenes - del partido; los campesinos presentes esta vez en Allpachaka bordeaban las 1,500 personas entre hombres, mujeres y niños.

La segunda incursión. Esta segunda incursión senderista no ha sido tocada muchas veces por los investigadores sociales o en el mejor de los casos lo han hecho de forma muy superficial; por mi parte tocaré el tema desde la experiencia vivida por los campesinos de Chuschi y Quispillaccta que participaron en este segundo ataque - esa es la verdadera Razón de incluir el caso Allpachaka en mi investigación; es decir porque las comunidades que estudio en este trabajo tuvieron alguna participación en el caso Allpachaka.

La noticia sobre el segundo ataque de Allpachaka se encuentra recopilado por Desco de la siguiente manera “Entre 80 y 100 encapuchados, armados con metralletas, revólveres y dinamita, asaltan nuevamente al fundo de Allpachaka, Cangallo. Dinamitan e incendian la hacienda que pertenece a la universidad de Huamanga. Asesinan a dos campesinos por traidores y soplones.” (Desco, 1989, Pág. 88).

Por su parte Smith registra esta segunda incursión senderista a Allpachaka de la siguiente manera “El 16 de noviembre, una columna senderista volvió y destruyó lo que quedaba de las instalaciones, incluyendo la escuela bilingüe que no habían destruido durante el primer ataque” (Smith, 1992, Pág. 86). Por nuestra lado hemos consignado información referente al caso Allpachaka, pero desde la perspectiva del rescate de la memoria del campesinado de Chuschi y Quispillaccta. Es así que tenemos el testimonio de Olga, quien nos cuenta como en su pueblo - Chuschi – Sendero Luminoso reunió a la población días antes del ataque a Allpachaka con el fin de llevarlos a este Centro experimental.

“Hubo una reunión, de allí dijeron que estaban yendo a un trabajo, a toda la gente reunieron, a los jóvenes escogieron y se los llevaron, en la tardecita se los llevaron, sus mamas no querían soltarlos abrazados de sus hijos, pobrecitas las señoras lloraban por sus hijos. Al tercer día nos hemos enterado que habían asaltado el fundo de Allpachaka, para eso habían llevado.”

Como vemos la población del distrito de Chuschi fue llevada por los senderistas a la incursión de Allpachaka, Smith consigna esta información, pero únicamente se refiere a la presencia de los comuneros de Quispillaccta, cosa que es parcialmente cierto ya que otras comunidades del distrito de Chuschi también fueron conducidas a la zona de Allpachaka. Él nos dice que “Esta segunda vez, las comunidades vecinas tuvieron mucha cautela en involucrarse y Sendero les tuvo desconfianza a las comunidades. La orden era de destrucción y matanza total. Para reforzar su presencia, Sendero Luminoso trajo a campesinos de comunidades tan lejanas como Sarhua y Quispilllaccta, lo cual implica caminar durante dos o tres días” (Smith, 1992, Pág.86-87).

Lo que debemos resaltar de este segundo ataque a Allpachaka es su masividad, aproximadamente fueron concentrados en Allpachaka alrededor de mil quinientas personas; sobre este caso nos refiere Basilio que:
“Esa vez hubieron como mil o mil quinientas personas que incursionaron, la gran mayoría comuneros de Quispillaccta, Chuschi, Uchuyri, Cancha cancha, Chaccolla, Pomabamba y otras comunidades del frente [hace referencia a la otra margen del río Pampas]; la gente entró y saquearon todo, platos, ollas, herramientas de labranza y al ganado con sus crías, todo; pero como las crías no aguantaban caminar tanto las dejamos en algunos sitios que tapábamos con piedras, en casas abandonadas se dejaban los becerritos” .

Por su parte Aurelio cuando se le preguntó por el caso de Allpachaka, él nos comentó que: “Los senderos habían llevado jóvenes de Chuschi, de Quispillaccta, de Cancha cancha, de Chaccolla, Pomabamba; de todos habían llevado gente...yo supe que obligaron a muchos jóvenes a ir y se trajeron vacunos y otras tantas cosas más”.

En este segundo ataque a Allpachaka Sendero tomó las precauciones que en la primera incursión al centro experimental no había considerado; es decir, los senderistas comunicaron a los campesinos participantes que se llevaran el ganado para sus respectivas comunidades, que maten y coman el ganado para luego enterrar los pellejos de los animales, así borrar toda evidencia que pueda comprometerlos. Basilio recuerda ese hecho con las siguientes palabras.

“El ganado tenía que morir y enterrar el pellejo porque si no podrían ser descubiertos por futuras rondas militares o policiales”.

Olga nos cuenta como fue este reparto de ganado entre los campesinos que fueron llevados a Allpachaka, ella nos narra el caso de los campesinos de la comunidad de Uchuyri que durante la década del 80 fue anexo de la comunidad de Chuschi. Podemos decir que lo sucedido en Uchuyri es el ejemplo de lo vivido en las comunidades que participaron del saqueo en el segundo ataque al centro experimental. br>

“La gente de Uchuyri me comentó, así de risa en risa, que ellos también fueron a Allpachaka ¡nos hemos traído cinco, seis, diez toros grandes Browm Swis y nos hemos matado! , ¡si, yo me he llevado una pierna, si yo me he quedado con la cabeza nomás porque me ganaron! – así me comentaban los de Uchuyri; entonces yo les pregunté ¿y todo han matado?, ¡claro hemos matado, si nos encontraban nosotros íbamos a la cárcel, a la fuerza en una noche matamos diez toros, nos hemos repartido a una pierna, un brazo; así nos llevábamos, también matamos carneros merino y al día siguiente ya estábamos comiendo! - así recordaban los comuneros de Uchuyri”.

En este segundo ataque también saquearon el vino que se maceraba en Allpachaka, sobre este caso la siguiente nota explica mejor lo sucedido, “También distribuyeron vino tinto traído de la costa (o más probablemente sacado de los almacenes de Allpachaka, ya que los viñedos de la estación experimental de Huayllapampa añejaba su vino en Allpachaka)” (Isbell, 1988 citado en: Smith 1992, pág. 86). Sobre este mismo hecho pero amanera de anécdota nos contó un campesino de Quispillaccta el acontecimiento, Aurelio recuerda que:
“Una vez, cerca de navidad, no me recuerdo bien la fecha; los cumpas habían traído una camionada de vinos, de donde abran traído, graciosos trajeron vino acá a Chuschi, a los dos pueblos repartieron [Chuschi y Quispillaccta], todo el mundo gozaron de la bebida, borracho todo el mundo festejando la fiesta de navidad por adelantado, así pues nos hicieron nuestro regalo los cumpas”

Pero volvamos al tema de la incursión de Allpachaka; dentro de todo este espectáculo de destrucción Basilio nos contó algo sorprendente (recordemos que él era uno de los niños de Quispillaccta que Sendero Luminoso venía formando en el denominado grupo “los tigres” (Para mayor detalle ver el capítulo II); Basilio y otros dos niños de Quispillaccta fueron “premiados” por su destacado aprendizaje en la escuela de formación de futuros cuadros y por ello los militantes senderistas los llevaron a presenciar una incursión real, con el fin de que los futuros camaradas se vayan curtiendo en la dura lucha de la revolución ya que en algún momento futuro ellos formarían parte activa del proceso revolucionario. Con lo dicho líneas arriba pasemos entonces a ver lo que nos narró Basilio con respecto al caso Allpachaka; específicamente él nos habló de la retirada del grupo que incursionó en el centro experimental y que fue dirigido por los mandos senderistas; sobre todo Basilio recuerda a un mando senderista en especial que era denominado como el camarada Rodolfo .

“Recuerdo que esa vez nos estábamos volviendo de presenciar el ataque de Allpachaka, cuando de pronto escuchamos una ráfaga de metralleta, eran cinco o seis personas que nos venían siguiendo, venían con ropa de civil y con ponchos; en ese momento los camaradas nos dijeron ‘chibolos escóndanse y traten de llegar al pueblo más cercano’, nosotros asustados nos escondimos y vimos que venían corriendo esos señores que nos perseguían; es ahí cuando tuvimos la oportunidad de ver al ‘camarada Rodolfo’ agazaparse y con su arma telescópica disparar a uno de los que nos seguían ¡Pum, lo hizo saltar en el aire, de un balazo lo mató!, pero seguían persiguiéndonos los otros y de nuevo agazapado el ‘camarada Rodolfo’ le disparó a un segundo perseguidor ¡Pum!, lo volteó de un balazo’, bien certero era ese Rodolfo; es en ese momento que los otros perseguidores emprenden la retirada, en ese instante el camarada Rodolfo volvió con otros dos camaradas a recoger los armamentos de los muertos”

Lo evidente es que el centro experimental se convirtió, dentro de la lógica senderista, en un centro de influencia externa, ya que Allpachaka había alterado el orden comunal en la zona, como apunta Smith “...el hecho que la producción de quesos y vino terminaba en las mesas de la clase media” o peor aún en palabras de nuestro entrevistado Ernesto “el pueblo no probaba los quesos que producía Allpachaka, Todos iban para Holanda”. Estas apreciaciones hacían ver al centro experimental como un centro capitalista enclavado en lo más profundo del ande, que obligaba a los campesinos a la producción para el mercado; es decir, la política productiva que se implantaba en Allpachaka era de corte netamente capitalista, lo que era contraproducente con la política senderista que propugnaba desabastecer a las ciudades a través de promover la producción para el autoconsumo del campesinado, es este el momento en que Sendero toma las riendas de las actividades agrícolas y su producción destinada para el autoconsumo; sobre este tema Isbell tiene una critica interesante cuando apunta que el campesinado de Chuschi se vio obligado a una producción colectiva la cual no fue muy bien aceptada por los campesinos, con esto ella demuestra que Sendero confundió el sistema agrícola andino o mejor dicho lo idealizó “...[los] organizadores de la insurgencia habían acertado en identificar los conflictos apropiados y los enemigos estereotipo que debían escoger como blanco para conseguir el apoyo campesino. Pero fracasaron al tratar de imponer una visión idealizada del sistema comunitario que no tenía ninguna base en la realidad local. Estaban tan mal informados como los planificadores de la reforma agraria de Velasco” (Isbell, 1988 citado en: Smith 1992, pág 86).

Extracto de una parte de la tesis de Maestría que vengo preparando en Antropología andina


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